Unicaja Banco: ‘Manual básico para forzar la venta de una compañía’

Artículo publicado el 10 de abril en La Tribuna de Diario SUR

Siempre he dicho que toda experiencia en la vida es aprendizaje, aunque muchas veces la experiencia aprendida sea para saber lo que jamás debes hacer. La historia que está sufriendo Unicaja Banco en estos momentos es un manual magistral sobre las acciones básicas que jamás debes acometer en una organización. Es como si estuviéramos viendo una película española de los años 50 que continuamente nos recuerda a esa Andalucía oscura y cacique en la que solo unos cuantos ‘señoritos’ y su cuadrilla de adeptos manejaban la economía de la región dando al resto de sus ciudadanos la condición de rebaño inculto y manipulable. Qué gran sátira hubiese hecho Luis García-Berlanga si hubiese vivido esta situación. De nuevo, el capitalismo de amiguetes irrumpe en escena mientras asistimos impávidos al tétrico espectáculo en el que una serie de ‘señores de la guerra’ desgarran, desmiembran y debilitan a una de las compañías clave para el sostenimiento y pujanza de la riqueza de nuestra región. Unicaja Banco: ¡cuánto daño te están haciendo!

Días atrás me propuse realizar un ejercicio: intentar pensar estratégicamente sobre cuáles serían las acciones que yo acometería si mi objetivo fuese destruir valor y debilitar una gran compañía como Unicaja Banco en vez de fortalecerla. Reflexionando por dónde comenzar mi maquiavélica acción, mi pensamiento más primario fue atacar a la posición financiera y económica de la entidad, pero luego pensé: «¡Tío!, cómo puedes ser tan pardillo, no ves que es demasiado evidente, no solo porque todo el mundo se daría cuenta a la primera de mis intenciones, sino que además una compañía tan fuerte y sólida como Unicaja tiene una cantidad de talento dentro que son verdaderos defensores y valedores de la entidad, con lo que sería muy inocente atacarla tan directamente». Por tanto, tuve claro que para debilitar una organización con un arraigo cultural fuerte y un sólido reconocimiento de marca lo primero sería atacar directamente a los vectores que sujetan cultura y marca.

Entonces, consolidado ya a día de hoy el asalto a la gobernanza de la entidad por parte de la alianza Menéndez-Medel, lo primero que se debe hacer es debilitar su cultura. Para ello será clave situar a personas afines en todos los ámbitos de la entidad, especialmente en las áreas de control de las políticas de recursos humanos y comerciales. Esta acción se puede acometer de diferentes maneras, bien situando a personas afines junto con los directivos existentes, bien desplazando a directivos no afines a puestos menos ejecutivos, o bien invitando a salir de la entidad a determinadas personas. La estrategia por la que se ha optado por parte de la alianza Menéndez-Medel parece que ha sido utilizar simultáneamente las tres estrategias y, a la vista de los resultados obtenidos, parece que no les ha salido nada mal.

¡Ah! Y, por supuesto, un elemento clave de desestabilización que no puede faltar para romper la cohesión cultural de Unicaja es imprimir tensión y radicalizar sus políticas comerciales para provocar malestar y fragmentación a todo el nivel más operativo de la organización relacionado con los productos y su venta, es decir, en toda la red de oficinas.

Es conveniente destacar que conforme se van eliminando y/o desplazando a todas aquellas personas relevantes que puedan generar resistencia (aquí en este apartado me ahorro de dar la larga lista de nombres relevantes de la historia de Unicaja que están saliendo de la entidad) se deben activar simultáneamente mecanismos para debilitar todos aquellos referentes aspiracionales de marca que puedan provocar cohesión. Para ello es clave actuar contundentemente contra Unicaja de Baloncesto, pues un club tan fuerte podría ser un elemento cohesionador para provocar, bien una rebelión o bien para iniciar una resistencia. En este aspecto vale con observar la deriva de patrocinios y estrategia competitiva del club de baloncesto para saber cuál está siendo su estrategia, la cual, nuevamente y muy a pesar mío, tengo que afirmar que también les está saliendo de maravilla.

Y todo esto y mucho más está ocurriendo ante nuestros ojos a una velocidad vertiginosa, pero uno de los males endémicos de nuestra maravillosa tierra no nos deja actuar y, como siempre, lo urgente no nos deja ver lo importante y la procrastinación, tan característica de nuestra tierra, nos empuja inexorablemente a atender las cosas superfluas, dejando de un lado las realmente importantes. Por eso, y muy probablemente con buena voluntad, son muchos los amigos que me dicen: «Ávila, ¿qué más da que la entidad la esté gobernando la gente de Menéndez?». Pues sí da, y mucho, pues, tal y como he intentado explicar, el final de toda la película no es solo la destrucción de riqueza de nuestra región, sino la desaparición de Unicaja como entidad soberana. Si no cambiamos rápidamente el rumbo y la entidad sigue por el camino que ha emprendido, es evidente que Unicaja terminará siendo absorbida por otra entidad. Y ya puestos a predecir el futuro, apostaría a que finalmente terminará siendo Santander. De hecho, lo más probable es que la estrategia haya sido pactada hace mucho tiempo al formarse la alianza Medel-Menéndez: «Debilitar lentamente la cultura de la entidad para que, por fin, no haya resistencias y Banco Santander termine abordando la entidad andaluza».

Antes de terminar creo que es de justicia reconocer las cosas buenas que en 35 años haya podido hacer Medel, pero no sé por qué se ha arraigado y enamorado de tal forma del poder que nunca ve el final, el momento de dejarlo y dar paso a savia nueva. Tanto tiempo en el mismo sitio le hace pensar que es dueño de la entidad que preside y comienza a realizar acciones personalistas como todo buen cacique del siglo XXI.

Y todo esto lo intuimos, vemos y/o sabemos un montón de personas y tenemos la obligación de decirlo o seremos cooperadores necesarios del desmembramiento y agresión a la que está siendo sometida Unicaja. No es momento de callar. Salud y fuerza para el camino.